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Año 24 - Abril/2022
BIMESTRAL
N° 128
ciudad    INICIO      Martes 27 de Febrero del 2024    
  EDITORIAL

  NACIONAL
LA DEBILIDAD POLÍTICA DE LASSO
DERROTA PRESIDENCIAL

  CIUDAD
LA MARCA DE CIUDAD ANHELADA
CONTAMINACIÓN VISUAL
ARQUITECTURA CUENCANA DE FINALES DE SIGLO XX

  HISTORIA
¿Ángles o Guacamayas?

  DENUNCIA
ATENTADO
DENUNCIA

  LITERATURA
SIMÓN ZAVALA GUZMAN

  COMUNIDAD
BICENTENARIO DE PRESENCIA JUDICIAL
LA CHOLA CUENCANA

  HOMENAJE
UN EVENTO DE CALIDAD

  SOLIDARIDAD
SOLIDARIDAD

POR: Gabriela Astudillo Patiño

 

 


Arquitectura cuencana de finales de Siglo XX
“…No podemos hacer arte sino con el mundo que nos ha sido dado para vivir. Hacer arquitectura también es hacer arte y por lo tanto es importante conocer el contexto de la ciudad y su desarrollo…”
Cecilia Suarez



En entregas anteriores se ha remembrado sobre la evolución de la arquitectura en el Centro Histórico desde la fundación hasta mediados del siglo XX, siendo el espacio de mayor consolidación (centro administrativo y comercial), atravesando por las piedras talladas y labradas de las ruinas prehispánicas; luego, el mestizaje entre la tipología andaluza de patios y traspatios con técnicas nativas de la teja y adobe, en la época de la colonia; y llegamos a los inmuebles neoclásicos que marcaron rasgos franceses en nuestra urbe; hasta la década de los 50, que coincidiendo con casi 400 años de fundación se mostraba como una ciudad moderna, fundamentada en las corrientes racionalistas y funcionalistas, con el uso de nuevos materiales como el hormigón armado y formas cúbicas.

Por ello, es importante describir que posteriormente existe un crecimiento moderado de la ciudad, comunicada a través de puentes y avenidas a la nueva urbe ubicada en la tercera terraza y sus alrededores. El Plan Regulador de Cuenca, previniendo el modelo de “ciudad jardín”, determinaba sus nuevas áreas de expansión en sectores como El Ejido, el cual contenía pocas edificaciones en lotes de gran tamaño, por lo que a principios de la década de los 70 se establece implantación de vivienda aislada, en donde define lo que se denominaría como “Arquitectura Cuencana” representada con la tipología de las “villas”.

Más adelante, en los 80´s y 90´s aparece una primera intención de buscar un equilibrio entre el pasado cultural y la influencia extranjera. Se hablaba de un dinámico progreso económico -y aunque en ciertos casos el dinero de migrantes generaba demanda de terrenos con viviendas “modernas” o más bien “imitadas”-  sobresalía aún más la construcción de las villas mencionadas anteriormente (unifamiliares) conocida también como una tendencia “neovernácula” que evita aquellos prototipos racionalistas y reintroduce rasgos propios - tradicionales cuencanos a las necesidades contemporáneas, sumado a ello la importante habilidad de los artesanos nativos, que contribuyen al progreso de la ciudad e incluso del país con la recuperación de lo autóctono, lo cual adquiere valor en el análisis crítico de una obra arquitectónica.

Tríada de la arquitectura cuencana
Como se ha indicado, la producción edilicia en Cuenca se ha visto influenciada a lo largo de su historia por diferentes tendencias culturales desde las casonas patrimoniales de implantación continua (adosada) sin retiros hasta las villas o chalet (casas aisladas con área verde a su alrededor). Dichas edificaciones dejan al descubierto la existencia de valores arquitectónicos propios o locales que se los puede describir mediante tres aspectos internos: función, tecnología y forma (tríada Vitruviana: utilitas-utilidad, firmitas-solidez y venustas-belleza) tomando en cuenta que una edificación significa un sistema arquitectónico complejo que responde a una realidad dentro de una etapa histórica específica, lo cual desde Vitruvio (arquitecto romano) subyace en la mayoría de las teorías de arquitectura, debiendo estar presente, como lo menciona Ludovico Quaroni, en un diálogo que se trenza armónicamente en la mente de quien está proyectando, de tal manera que a continuación se resume un análisis de la tríada de la arquitectura cuencana de finales del siglo XX como parte del antecedente de la construcción actual, ya que como dice Carlos González: “…La historia enseña a respetar contextos, explicar procesos e indicar caminos…”

Función: Se refiere a la distribución y utilidad de los ambientes, a fin de que funcionen en condiciones adecuadas y satisfagan las necesidades humanas en base a la temporalidad que las acompañe. En este sentido, se planifican áreas de circulación y uso versátiles, más amplias y abiertas, en un solo ambiente y a veces en desniveles, además de introducir la vegetación a través de jardines interiores con grandes pozos de luz junto a vestíbulos, generando globalizadores para el control visual de toda la edificación, como una especie de reminiscencia de los patios coloniales. Se plantea accesos por separado, uno directo hacia el área social y otro desde el garaje hacia la cocina. El juego de cubiertas con planos inclinados permite los espacios a doble altura, creando la quinta fachada, representativa sobre todo en nuestra región andina.

Tecnología: Subsistema que materializa y da solidez a la obra con el empleo de recursos y sistemas constructivos disponibles. Sobresale la reutilización de materiales tradicionales como la piedra, madera y ladrillo, este último como material estructural y visto, aprovechando sus características físicas, técnicas, formales y posibilidades de composición. Para las cubiertas se retoman los planos inclinados de teja cerámica. En el uso de materiales vistos, también se aprovecha la madera en vigas y cielo rasos, así como en canecillos, pisos, pasamanos, puertas y ventanas, las cuales aumentan de tamaño para una mayor relación con el espacio exterior.  Además, se construyen mamposterías con piedra, y cielo rasos y cornisas con estuco liso.

Forma: En donde se resalta el partido morfológico y expresivo (belleza) el cual contribuye a la percepción de los espacios a través de los sentidos del ser humano, interpretando el significado de las formas de modo estético, pudiendo encontrar confort y armonía según los colores, texturas, etc. De tal manera, que se reinterpretan rasgos típicos de la vivienda tradicional con una lectura contemporánea. Por ejemplo, la implementación del ladrillo visto aprovecha sus características formales como el color, la textura y tamaño. Así mismo, el uso de las amplias cubiertas inclinadas como signo de protección, cobijo y refugio, estableciendo ciertos pares semánticos: oblicuo – ortogonal, función – expresión, interior – exterior, lleno – vano, etc. facilitando el deleite del espacio arquitectónico considerado como un objeto artístico habitable.

Hoy coincidiendo con 465 años de fundación, se puede notar que el diseño cambia y evoluciona con el tiempo, dicha arquitectura cuencana se ha adaptado a nuevos requerimientos y tendencias, encuentra un estilo que la caracteriza y la hace reconocible dentro del contexto cultural no sólo a nivel local sino nacional e internacional, un arte que valora lo autóctono y nativo, entendiendo las raíces y el lugar de la historia en el que se inserta, en palabras de Cecilia Suarez sería como “…Hacer arquitectura nostálgica, con cierta actitud conservadora, rescatando lo vernáculo, pero con una mirada evidentemente actual, acorde a vivencias y necesidades actuales…”
Fotografías: Tesis: La obra de Planarq.


 


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