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Año 20 - Febrero/2019
BIMESTRAL
N° 109
cultura    INICIO      Martes 19 de Marzo del 2019    
  EDITORIAL

  INTERNACIONAL
ENTREVISTA A ANTONIO LEDESMA

  NACIONAL
¿PLAN PARA DESTRUIR Y PRIVATIZAR EL IESS?

  OPINION
MACHISMO Y XENOFOBIA

  POLITICA
HEGEMONIA NEOLIBERAL Y ELECCIONES: ¿UNA VUELTA TOTAL?
LOS ECUATORIANOS EXIGEN TRANSPARENCIA

  PATRIMONIO
EL LEGADO ARQUITECTONICO EN CUENCA

  NATURALEZA
ANDWA
DEFENSA DE LOS EUCALIPTOS

  SALUD
MEDICAMENTOS CADUCADOS, UN RIESGO PARA LA SALUD

  HISTORIA
EN TORNO A DOS HECHOS HISTORICOS

  HOMENAJE
104 AÑOS DE VIDA DE "EL CARACTER"

  CULTURA
PAGINA CULTURAL
EDGAR EFRAIN PALOMEQUE VIVAR

  PERSONAJE
UN LUCHADOR INCLAUDICABLE
ENRIQUE GALLEGOS ARENDS EL TROVADOR DE ANTAÑO
RAQUEL RODAS

  COMUNIDAD
QUINJEO PATRIMONIO CULTURAL

POR: Armando Sacta Guamán

 

 


Página literaria
Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida, conocido como Gustavo Adolfo Bécquer, nació en Sevilla (España), el 17 de Febrero de 1836. Sus padres fueron José María Domínguez Insausti y Joaquina Bastida y Vargas. Fue el quinto de ocho hijos del matrimonio.

Su padre era pintor y en sus cuadros firmaba “José Bécquer”, por descender de una noble familia holandesa, llegada a Sevilla en el Siglo XVI. Y Gustavo Adolfo siguió la costumbre de su padre, utilizando el apellido Bécquer.

Siendo niño, cuando tenía 5 años, el 26 de Enero de 1841, murió su padre. Las primeras letras aprendió en el Colegio de San Antonio Abad. Pasando en 1846, a los 10 años de edad, al Colegio de Humanidades San Telmo de Sevilla; donde conoció a su compañero Narciso Campillo, posteriormente su amigo en los desvelos literarios. Gustavo Adolfo no terminó sus estudios, al suprimirse el Colegio, por orden de Isabel II.  

Cuando tenía 11 años, el 27 de Febrero de 1847, falleció su madre. Siendo adoptando por su tía materna María Bastida y Vargas. Después Gustavo Adolfo fue a vivir con su madrina Manuela Monehay Moreno, acomodada comerciante y dueña de una biblioteca, cuyos libros el adolescente leyó con gran dedicación. Ella quería que su ahijado tenga una actividad mercantil, pero ante la resistencia del joven, le envió a estudiar pintura donde el maestro Antonio Cabral Bejarano; pasando después al taller de su tío paterno Joaquín Domínguez Insausti, quien al descubrir la actividad poética de su sobrino, cierto día le dijo: “Tú no serás nunca buen pintor, sino mal literato”.

En 1854, a los 18 años de edad, lleno de esperanzas y con la obsesión de la gloria literaria, Gustavo Adolfo viajó a Madrid; mas sus legítimos sueños se frustraron ante la realidad, escribiendo: “¿Esto es Madrid? ¿Es éste el paraíso que yo soñé en mi aldea? ¡Dios mío! ¡Qué desencanto tan horrible!”.

Gustavo Adolfo escribió en prosa y en verso. A sus 20 años, en 1856, para ganar algún dinero escribe comedias y zarzuelas, con el seudónimo de Gustavo García; junto con sus amigos Julio Nombela y Luis García Luna, satirizando al ambiente burgués de su tiempo. En este mismo año viaja a Toledo, con su hermano Valeriano; y escribe el libro “Historia de los templos de España”, publicando un año después, en 1857; cuando Gustavo Adolfo tenía 21 años.

Este año 1857 es fatal para Gustavo Adolfo, en su salud aparece la tuberculosis; logrando mejorar con la atención de su hermano Valeriano. En 1858 empezó a escribir las primeras Rimas. Se enamora de Josefina Espín. Después conoce a la hermana de ésta, Julia Espín, su musa de varias Rimas; que no le acepta debido a la bohemia del poeta. También amó a Elisa Guillén, quien le abandonó después.

En 1860, a los 24 años de edad, publicó “Cartas literarias a una mujer”, explicando la esencia de sus Rimas, que aluden a lo inefable,   a la poesía y al amor. Al año siguiente, 1861, en la casa del médico Francisco Esteban, que le curaba de una enfermedad venérea, conoce a su hija Casta Esteban y Navarro; con quien se casó el 19 de Mayo de 1861, a la edad de 25 años. En esta situación, su amigo Rodríguez Correa le consigue el cargo de redactor en el periódico “El Contemporáneo”; con cuya remuneración vivieron los recién casados.

Un año después, el 9 de Mayo de 1862, nace su primogénito Gregorio Gustavo Adolfo. Al año siguiente, 1863, padece una grave recaída de su enfermedad, yendo a recuperarse en el Monasterio de Veruela (Zaragoza). Aquí escribe algunas leyendas y las cartas que reunió en el libro “Desde mi celda”. Tras su recuperación fue a vivir con su familia en Sevilla.

 En 1864, su amigo y mecenas González Bravo le nombra censor de novelas, con el sueldo de veinticuatro mil reales, y Gustavo Adolfo regresa a Madrid. Un año después, el 7 de Septiembre de 1865, nace su segundo hijo Jorge Luis Isidoro.

Tres años más tarde, en 1868 Gustavo Adolfo descubre que su mujer le es infiel, separándose de ella a mediados de año, llevando a sus dos hijos, a vivir en Toledo, acompañado de su hermano Valeriano. Meses después, 15 de Diciembre de 1868 nace del tercer hijo, Emilio Eusebio; siendo considerado del amante de Casta. Sin embargo, al año siguiente, en Noviembre de 1869, en una carta dirigida a su mujer, expresa su afecto al niño: “Dale un beso al Emilín”.

En 1870 Gustavo Adolfo viaja por última vez a Madrid, para dirigir “La Ilustración de Madrid”, revista recién fundada por Eduardo Gasset; trabajando Valeriano como dibujante. Meses después se reúne con      su mujer Casta, uniéndose la familia. En Septiembre de este mismo  año, fallece Valeriano, su hermano inseparable; y Gustavo Adolfo se sumerge en una profunda tristeza y depresión. En Diciembre se agrava su precario estado de salud. Entrega los originales de sus obras a su amigo Narciso Campillo. Y en su agonía pide a su amigo Augusto Ferrán que sean quemadas sus cartas y publicadas sus obras: “Si es posible, publicad mis versos. Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo”. Además pidió cuidar a sus hijos. Finalmente Gustavo Adolfo fallece el 22 de Diciembre, a los 34 años de edad.

Fue sepultado al siguiente día, en Madrid. Y dada la situación desventurada de la viuda y los huérfanos, al día siguiente del entierro, se reunieron Manuel Silvela, Casado del Alisal, Rodríguez Correa, Narciso Campillo, Augusto Ferrán y otros escritores y artistas, acordando pagar entre todos la edición de las obras de su amigo Gustavo Adolfo, dejando la propiedad y más beneficios para su familia.

En 1913, sus restos fueron llevados a Sevilla, reposando primero en la antigua capilla de la Universidad; después, desde 1972, en el Panteón de Sevillanos Ilustres. En 1965, el Banco de España editó el “Billete      de Cien Pesetas”, con la efigie de Gustavo Adolfo Bécquer. Y para recordarle siempre, se levantó un monumento en el centro de


 


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