Ediciones Anteriores
 
Año 22 - Diciembre/2020
BIMESTRAL
N° 120
bicentenario    INICIO      Miércoles 27 de Enero del 2021    
  EDITORIAL

  INTERNACIONAL
BOLIVIA
BOLIVIA: RADIOGRAFÍA ELECTORAL

  NACIONAL
¿NUEVA DICTADURA?

  BICENTENARIO
CIUDAD BICENTENARIA
VERDELOMA
EL BICENTENARIO DE CUENCA: UNA OPORTUNIDAD HISTÓRICA PERDIDA
LA OMISIÓN DEL SIGLO

  NATURALEZA
ILLINCOCHA NO SE TOCA
GALÁPAGOS EL ÚLTIMO RINCÓN DEL PLANETA

  CULTURA
EL LIBRO DE NABÓN
PÁGINA LITERARIA

  PERSONAJE
NUEVA VICEPREFECTA DEL AZUAY

POR: Juan Cordero Íñiguez

 

 


Verdeloma:
20  de diciembre de 1820

La colina de Verdeloma, (citada en los documentos también solo como El Verde) está situada en las afueras del cantón Biblián, distante de Cuenca unos cuarenta kilómetros. Fue escenario de dos combates por la libertad. El primero, ocurrido en 1812, dirigido por Francisco Calderón, con resultados positivos pues vencieron a las tropas realistas al mando de Antonio María del Valle; sin embargo, no fue una victoria contundente, pues tuvieron muchas pérdidas, dificultades de tipo geográfico por el excesivo invierno, deserciones y otros problemas, por lo que no pudieron avanzar hasta Cuenca. Por este hecho Calderón fue censurado duramente, ya que se consideró que era una mala decisión política y estratégica, aunque se cita como uno más de los factores para tomar esa decisión los desacuerdos entre sanchistas y montufaristas, las dos facciones de los revolucionarios.

Por estos problemas y por la acometida bélica de los españoles que trajeron muchos efectivos desde el Perú, el 7 de noviembre Toribio Montes tomó la ciudad de Quito y envió soldados al mando de Juan de Sámano para perseguir a los patriotas. El 01 de diciembre triunfó definitivamente y condenó a muerte a varios patriotas, entre los que estaba Francisco Calderón.

Desde entonces hasta 1822 volvieron a gobernar los chapetones en Quito, pero Guayaquil, Cuenca y otras ciudades, comenzaron a luchar por su independencia desde 1820. Nuestro puerto principal la obtuvo definitivamente el 9 de Octubre. Cuenca inició sus luchas desde el 3 de Noviembre y mantuvo la independencia hasta el 20 de diciembre, día en el que los patriotas fueron vendidos Verdeloma. 

Segundo Verdeloma

Así se conoce al encuentro entre las tropas españolas y las organizadas en Cuenca para defender su libertad. Hay que poner como antecedente una batalla ocurrida en Huachi el 22 de noviembre de 1820, dirigida por el coronel español Francisco González con un triunfo claro sobre los guayaquileños al mando de Luis Urdaneta. Todo llevaba a la deducción de que se enrumbaría a terminar con la Revolución de Octubre, pero, al parecer, por razones estratégicas, más bien se encaminó hacia Cuenca para sofocar a los insurrectos del Tres de Noviembre.

González llegó con seiscientos soldados veteranos y bien experimentados, mientras que los patriotas, quizá superiores en número, eran improvisados y estaban dotados de menor cantidad de armas y de municiones. Una estrategia envolvente les llevó a los españoles a lo alto del cerro y desplazó a los patriotas a los flancos, quienes fueron vencidos, masacrados y algunos apresados. El número de caídos ascendió a doscientos y el de heridos a una cantidad similar. Comandaba las tropas patriotas el coronel José María Hidalgo de Cisneros. Su vencedor, el coronel español Francisco González, quien tenía en sus tropas al experimentado coronal Agustín Agualongo, reasumió el poder en Cuenca y lo ejerció con tiranía. Estableció una junta de secuestros para decomisar los bienes de quienes habían participado en el proceso y de manera sumaria, en la Plaza de San Francisco mandó a fusilar a 28 patriotas en enero de 1821.

Uno de los testigos del momento, el doctor Cayetano Ramírez Fita, consideró que fue decisiva la falta de un oportuno envío de tropas y de armas que se pidió a Guayaquil. El dinero, unos 15.000 pesos, estaba destinado a comprar mil fusiles, cantidad que al parecer se entregó a un representante del José de San Martín, quien posiblemente no pudo adquirir las armas por falta de tiempo o por otros motivos que no conocemos.

En el análisis histórico se ha considerado que Verdeloma fue una pérdida dura para Cuenca, pero que repercutió en la salvación para Guayaquil, pues las tropas realistas podían ir a esa ciudad y someterla, con lo cual se hubiera cerrado la puerta para el acceso del apoyo de Simón Bolívar y de su principal colaborador Antonio José de Sucre y quizá se hubiera retrasado o dilatado todo el proceso final de nuestra independencia. Los cuencanos de aquellos tiempos tuvieron que esperar trece meses para ser liberados definitivamente del dominio español. Verdeloma fue un cruel y duro bautismo de sangre de los patriotas de Cuenca.

Algunos derrotados se escondieron en las selvas para no ser perseguidos por González, otros fueron a integrarse a las tropas libertarias de Guayaquil. Revisemos los casos de los más notables.

José María Hidalgo de Cisneros que actuó como coronel y comandante de las tropas revolucionarias sufrió persecuciones y el decomiso de sus bienes. Conseguida la libertad en 1822 cumplió con altas funciones públicas.

Tomás Ordóñez Torres declaró en una relación de méritos y servicios que se había desempeñado como capitán en Verdeloma, a pesar de que aún no estaba curado de la herida que recibió en noviembre al desarmar a la guardia de un pregón y que luego había emigrado a Guayaquil donde tomó las armas en calidad de soldad y estuvo con Sucre en la liberación de Cuenca.

Vázquez de Noboa se fue a vivir en Guayaquil y como consecuencia de su participación en el movimiento revolucionario perdió sus bienes, entre los que estaba una hacienda cercana a Girón. Acompañado de su hermano Ramón, pasó a Lima, donde residía su hijo.

Se integró a las filas de José de San Martín y después se unió a José de la Riva Agüero, como coronel mayor de una división. Apoyó a su líder, enemigo de Bolívar, en la búsqueda de soluciones prácticas para el Perú.

Joaquín Crespo León, quien había luchado junto a Tomás Ordóñez en el mes de noviembre de 1820, siendo uno de los más atrevidos en el desarme de la escolta que acompañaba a un pregonero, después de la batalla de Verdeloma, fue a Guayaquil y se incorporó a las huestes revolucionarias, luchando contra los españoles dirigidos por Ramón Ollague. Se unió a las tropas de Sucre y participó en la batalla del Pichincha, donde perdió la vida. 

Javier Loyola Prieto después de la derrota de los patriotas en Verdeloma fue perseguido y se refugió en Machala. En su momento recuperó su curato en Chuquipata. Simón Bolívar le valoró por su patriotismo y por haber sido el primero en pedir la incorporación de esta región a la República de Colombia.

León de la Piedra, quien fue secretario del Consejo de la Sanción que aprobó la Constitución de Cuenca el 15 de noviembre de 1820, ejerció la secretaría de la República de Cuenca, participó en la batalla de Verdeloma como comandante de artillería. Al ser vencido huyó y perdió sus bienes, que fueron rematados.

 Joaquín Salazar y Lozano, yerno de Paulino Ordóñez y de Margarita Torres, con la pérdida de los patriotas en Verdeloma huyó a Guayaquil. En Cuenca fueron decomisados sus bienes. En el puerto principal fue ministro de la Corte de Apelaciones y, en Cuenca, en 1830 fue nombrado por la Asamblea Constituyente ministro juez de la Corte de Apelaciones del Azuay.

Miguel Custodio Veintimilla Domínguez, sacerdote de la diócesis de Cuenca, en 1820 fue miembro del Consejo de Sanción de la Constitución de Cuenca como representante del clero y fue elegido vocal de la Suprema Junta de Gobierno. Participó en la batalla de Verdeloma y colaboró como espía de Antonio José de Sucre, para su avance y toma de Cuenca el 21 de febrero de 1822. Le consideraba como el intelectual más valioso de Cuenca.

En conclusión, el movimiento popular del 3 de Noviembre, que fue sin derramamiento de sangre, tuvo su desenlace fatal por el fracaso del 20 de diciembre con la pérdida de muchas vidas y con un año terrible para Cuenca por la violencia y venganza de las autoridades españolas que extorsionaron a la ciudad hasta el límite de sus posibilidades. Cuenca, a pesar de ello, apoyó decididamente a Antonio José de Sucre y aportó con unos setecientos soldados para lograr el triunfo final del Pichincha el 24 de Mayo de 1822.

Por lo expuesto, la batalla de Verdeloma debe ser recordada como un hito histórico de Cuenca y bien vale conocerlo mejor para valorarlo más.


 


ENCUESTA
¿Está de acuerdo usted que el Tranvía pase por la Calle Gran Colombia en Cuenca?
SI
NO

resultados


  Dirección: Sucre 3-90 y vargas Machuca
3er. Piso, oficina #31
Teléfono: (593-7)2841019
Fax: (593-7)2841103

Copyright © 2012 PROCORP