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Año 21 - Diciembre/2019
BIMESTRAL
N° 114
historia    INICIO      Virenes 17 de Enero del 2020    
  EDITORIAL

  INTERNACIONAL
¿REVOLUCION ENTRE LOS DIAS?

  NACIONAL
UN GOBIERNO DEBIL E IMPOPULAR
LEVANTAMIENTO INDIGENA Y POPULAR

  DENUNCIA
FUNCIONARIO Y CONTRATISTA AL MISMO TIEMPO
EL FRACASO DE TRES ALCALDES Y LA GRAN ESTAFA DEL TRANVIA

  PATRIMONIO
20 AÑOS COMO PATRIMONIO MUNDIAL

  HISTORIA
PINCELADAS DEL AYER
EL CHAZO CUENCANO
PASE DEL NIÑO Y KAPAK RAYMI

  CULTURA
UN MAESTRO CONSUMADO

  PERSONAJE
ROSTROS Y RASTROS DE TRASCENDENCIA

  TURIMSO
LACIUDAD LUZ

POR: Patricio Matute García

 

 


Pase del Niño y Kapak Raymi
Esta ciudad-región, esta marka andina, este valle cosmopolita, -que sentimos como dulce brisa en nuestros cuerpos-, está constituido por horizontes culturales de más de 8.000 años: Narrío, Chorrera, Tuncahuán, Cashaloma-Talcashapa, Cañari/ Guapdondelig, Cañari-Inca/Tomebamba, Santa Ana de los Ríos/Cuenca de los Andes, Patrimonio Cultural de la Humanidad. Nuestras raíces no nacieron en el siglo XV, pues tenemos acumulada una gran memoria genética, el ADN cultural así lo demuestra, somos morlacos, pero también Cañaris y Cañari-Incas, somos una sinergia de un largo y hondo mestizaje.

     La confederación Cañari tiene: cosmovisión, ritos y mitos, además su sociedad es agrobioecológica, pues está basada en las sabidurías de la chakra y el muyu (semilla) que respeta los ciclos: agrícola, natural y vivencial.

    La simbiosis Cañari-Inca fusionó las cosmovisiones enfatizando en el idioma quechua, en ritos y mitos. Con los Incas en estas tierras, se instauraron y ordenaron los cultos a luna y sol y se practicaron las cuatro grandes fiestas del Tawantinsuyo, pertenecientes al ciclo agrícola, a los solsticios y equinoccios: Killa Raymi (Fiesta de la Luna) en septiembre, Kapak Raymi (Fiesta del Kapak) en diciembre, Pawcar Raymi (Fiesta del Florecimiento) en marzo, e Inti Raymi (Fiesta del sol) en junio. Cada una con sus características equivalentes a una profunda simbología de agradecimiento, administración de gobierno y liderazgo comunitario.
El Kapak Raymi, celebrado el 21 de diciembre en el solsticio de invierno es una fiesta en homenaje al Kapak, a la autoridad. El cronista de Indias, Guamán Poma de Ayala, en su obra Crónicas del Buen Gobierno, señala: “en el mes del Kapak Inti Raymi los habitantes del Tawantinsuyu celebraban la Pascua del Sol, la más grande, en la que homenajeaban al rey Sol; comían, bebían y danzaban en las plazas principales. Luego de la gran fiesta, en la misma temporada, hacían ayunos, penitencias, tomaban y se ponían ceniza; hacían procesiones a los templos del sol, luna, y wacas para realizar ceremoniales. En la penitencia llamada camayquilla se untaban la cara y el cuerpo de negro y oraban”.       

Trilogía de sincretismo: fe andina y fe católica en Cuenca andina
     Untarse la cara, ponerse antifaz, revestirse, hacer procesiones, tener grandes fiestas en las plazas principales en el Pase del Niño, Año Viejo y 6 de Enero (Día de los Santos Inocentes) es la trilogía sinérgica y memorística que recuerda el Kapak Raymi, el homenaje al inca Wayna Kapak, nacido en esta Tomebamba, segunda capital del Tawantinsuyo, después del Cuzco.

En el Año Viejo y 6 de Enero, quizá los hombres revestidos de “viudas” nos recuerdan la figura andina del chachawarmi: hombre y mujer en una sola figura de complementariedad. Así mismo en el Pase del Niño, los “Negrodanza” nos recuerdan, cuando en esta época del ritual del camayquilla, todos se untaban ceniza en la cara y el cuerpo, pero también la injerían en mínimas cantidades para depurar el organismo. Mayorales y Mayoralas nos recuerdan la grandiosidad y los trajes elegantes de los incas y curacas. Osos, Venados, Pumas nos dan el mensaje de cuidado de la naturaleza, mientras que Españolas, Gitanas, Mexicanos, Pastores, Jesús, María, son la expresión del mestizaje cultural vigente en nuestra región.
Y como la cultura es dinámica, últimamente en el Pase del Niño también hay revestidos de personajes de las comiquitas de la cultura popular contemporánea, así como de Papá Noel, Para algunos está bien ponerse a tono con los tiempos actuales, pero para otros rompe la autenticidad, particularidades y heterogeneidades de esta causa cultural; de hecho, los procesos culturales que han mantenido los estándares culturales ancestrales en el mundo, han sido declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, los demás sólo son considerados expresiones de fusión y excentricidades para el consumo turístico.

El Pase del Niño, Año Viejo o 6 de Enero nos dirán si preservan, o no, estas particularidades heterogéneas o se fusionan con otras expresiones para visualizarse en una especie de ágora o palestra cultural-ideológica de la región Cañari contemporánea.

Proceso cultural Pase del Niño
El historiador Diego Arteaga en su libro, Cuenca: una ciudad para la eternidad (Siglos XVI-XIX), enfatiza: “en la España del Siglo XVI, Santa Teresa decía que para construir un monasterio era necesario una imagen del Niño Jesús, un peregrino. En Cuenca de las Indias se construye el convento de clausura El Carmen, donde debía estar presente un Niño Peregrino, donde acudían los fieles, de ahí que lo veamos como Niño Viajero”.

Hay antecedentes históricos de la realización del Pase del Niño en Cuenca en el año 1931; en 1961 se realiza el primer Pase del Niño Viajero, en 1986 la imagen del Niño fue donada al Monasterio del Carmen de la Asunción, siendo Prioste, Rosa Pulla Palomeque hasta el año 2007, en el que fallece, así el Pase es asumido por la arquidiócesis de Cuenca, pero varios parientes de Pulla han puesto su corazón y alma en la organización de este proceso cultural. El 8 de diciembre de 2008 el Pase fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de Ecuador por sus aspectos sociales, culturales y antropológicos. Desde hace algún tiempo está en candidatura para ser puesto en valor y posiblemente declararlo por la Unesco, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. 

El Pase del Niño comienza con meses de anticipación, cuando los Priostes-Mantenedores van de pueblo en pueblo, de casa en casa, “comprometiendo y palabreando” a los participantes con una botella de aguardiente de caña, chicha de jora y a veces con un gran pan en forma de águila. Ahí toman forma las redes y los Devotos cumplen con sus promesas para que El Niño los proteja. Así hasta el 20 de diciembre, en el que comienzan los preparativos, empezando por la hechura de varios litros de chicha de jora, la confección o alquiler de trajes, la preparación de comida, el adecentamiento de los carros alegóricos y caballos, la contratación de la Banda de Pueblo con metales y percusión y la Banda Chica con acordeón, saxofón, guitarra, güiro, a veces con bandoneón y flautines de duda.

     Los personajes principales del Pase son: Ángel de la Estrella, Tres Reyes Magos, Jesús, María, José y El Niño Viajero. También hay personajes secundarios como Mayorales y Mayoralas, Negrodanza, Osos, Venados, Cañarejos, Gitanas, Toreros, Mexicanos, Pastores y personajes nuevos que han ido apareciendo con el transcurso de los años.

En una especie de gran procesión, va encabezando a caballo el Ángel de la Estrella, luego continúan los Tres Reyes Magos: Melchor, Gaspar, Baltazar, posteriormente hay portaestandartes, y a pie vienen José y María con el Niño Viajero, más atrás aparece un grupo de danza y la Banda de Pueblo, inmediatamente vienen los niños revestidos de los diferentes personajes propios de esta manifestación cultural. Cierran el evento los carros alegóricos con representaciones bíblicas o de “nacimientos” vivos, también llevan comida, bebida, frutas y la Banda Chica.

Música y comida en el Pase del Niño
La música del Pase del Niño, -entre Tonos del Niño y Villancicos navideños-, es muy especial, solamente suena esta época con la intervención de organistas y pianistas, Bandas de Música, Conjuntos con guitarra, jazz, acordeón, o bandoneón. Para la profesora e investigadora musical, Jannet Alvarado, la ciudad de Cuenca se caracteriza por tener valiosos compositores e intérpretes, como los maestros-capilla de las iglesias, desde el siglo XVII hasta el siglo XX: “Martín Gárate, Manuel Coronel, Hermenegildo Parra, José María Rodríguez, Miguel Morochi, Manuel María Saquicela, Víctor Mejía y Jofre Mora”, que competían por componer los mejores Tonos del Niño para con su advocación musical.

También es muy destacable la comida y los alimentos de esta fiesta que llevan los Mayorales, Mayoralas y Pastores en sus caballos en bateas de madera, o la llevan los niños revestidos en los carros alegóricos. Chancho hornado, ají, gallina, cuy con papas, confites, bebidas como chicha de jora, licores como vino, alcohol de caña, cerveza, caramelos, frutas, diferentes tipos de panes: cuchi pan, costras de pan, wawas de pan; al Obispo de la Catedral de la Inmaculada de Cuenca se le obsequia un pan en forma de águila bicéfala, caballos, palomas, pájaros, garzas o corazones que pesa entre 12 y 25 libras. Mostrar la comida y la bebida, es una forma de agradecimiento a la tierra por brindar sus frutos en abundancia, una forma de ritualidad y ofrenda que rememora los festejos del Kapak Raymi del Tawuantinsuyo.

Redes y autogestión

El Pase del Niño nos rememora la vigencia de la teoría de redes, autogestión,  autosustentabilidad y autosostenibilidad que emprenden las integrantes de varios estamentos sociales encabezados por los Priostes-Mantenedores, pero también están presentes las figuras andinas: ayni (comunidad), minka (trabajo conjunto), mita (todos participan); llankay (trabajar), munay (amar), yachay (enseñar); hanan pacha (cielo), kay pacha (tierra), uku pacha (mundo subterráneo); así como las figuras Cañaris del karanacuy (ofrenda), mikunakuna (todos comen), alli upiay-alli mikui (comer y beber bien), pukllana (formas lúdicas) y kushilla kawsana (siempre vivir alegres). En comunidad se realiza una minga para honrar al Sol y al Kapak mediante ofrendas, todos comen y beben bien, así mismo practican formas lúdicas como bailes y escenificaciones teatrales, siempre están alegres pese a las adversidades, ejerciendo resistencia y resilencia, cargándose de buena energía para comenzar un año lleno de prosperidades.
    
Gestión Cultural Comunitaria
La teoría de redes y las figuras andinas y Cañaris se complementan con las categorías de la Gestión Cultural Comunitaria: Priostazgo, Devotazgo, Padrinazgo y Mayorazgo.

Los “Priostes” son los Mantenedores de la tradición, gestionan la presencia de las autoridades civiles, militares y eclesiásticas en la celebración y logística, así mismo garantizan la presencia de los participantes, encargan la preparación de cientos de litros de chicha de jora tierna que es repartida gratuitamente entre miles de Devotos que colman la calle Bolívar, desde el parque de San Sebastián hasta antes del parque de San Blas, singularmente llamados, -en la época colonial: “barrios de indios”-. También hay Priostes menores en cada lugar. Así está presente el “Priostazgo”.

La categoría “Padrinazgo” es ejercida por un personaje destacado o alguna autoridad de la ciudad o la provincia. Él, o ella, están obligados a “amarcar” al Niño Viajero en una ceremonia realizada antes del Pase. Generalmente lo amarcan alcaldes, prefectos, artistas, deportistas o autoridades de rangos altos de la Policía nacional o el Ejército ecuatoriano, también lo hacen emigrantes que viven en el exterior.

La categoría “Mayorazgo” es interesante. Hay figuras religiosas de Niños en las iglesias, barrios, comunidades o casas que son pedidos con respeto y devoción a los custodios que son los Mayores. Estos generalmente dan la “bendición” para comenzar cualquier acto religioso-popular de alabanza a los Santos patronos. Es muy importante honrar y respetar a los mayores, de hecho en el incanato, en el Aya Marcay Killa (Fiesta de los Difuntos), hasta después de muertos, sacaban sus momias en andas a recorrer las callejuelas de los pueblos, así se tendía una conexión entre el Kay Pacha (tierra) y el Ucu Pacha (mundo de los espíritus).

El Pase del Niño, el Año Viejo y la Fiesta de Santos Inocentes representan sinérgicamente la celebración del Kapak Raymi, la fiesta del Kapak, la fiesta del Sol, la fiesta de las autoridades, de la sensibilidad de dirigir como buen líder a sus pueblos y comunidades, a sus ciudades y regiones.

En este tiempo de crisis ideológico-política, ojalá retomemos los valores de los pueblos originarios para tener buenos Kapakuna al frente de nuestras comunidades, organismos públicos y privados, pues los necesitamos de suma urgencia. Es lamentable admitirlo, aun no hay un Kapak verdadero en Ecuador de los Andes. Entonces es imperante abstraernos y acudir a nuestra fuente cultural de origen para beber de sus sabidurías y adaptarlas a este espacio-tiempo contemporáneo ávido de ética y deontología, ávido de buena administración, buen gobierno, liderazgo y organización.


 


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