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Año 21 - Octubre/2019
BIMESTRAL
N° 113
comunidad    INICIO      Virenes 06 de Diciembre del 2019    
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PAGINA L

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DOS PERFILES DE MUJERES
DALILA, 65 AÑOS DE VIDA FECUNDA

POR: Patricio Matute García

 

 


Inocuidad de los alimentos
Con la necesidad urgente de crear conciencia en todos los niveles, promover y facilitar la adopción de medidas en pro de la inocuidad de los alimentos, la ONU ha declarado el 7 de junio como el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos. La FAO (Organización para la Agricultura y la Alimentación) y la OMS (Organización Mundial de la Salud) colaboran estrechamente con este organismo para velar por la inocuidad a través de la vigilancia sanitaria agrícola y la incidencia en la salud.

La inocuidad es un tema de crucial importancia en estos momentos de exagerado consumismo, pues una correcta alimentación-nutrición puede convertirse en prevención en salud y ser un acto político-revolucionario que subvierta el sistema de los monopolios alimentarios globales, la acumulación del capital en pocas manos y el avasallamiento diario a la naturaleza a través del monocultivo y la agroindustria que suscita explotación, extinción y exclusión de especies.

Riesgo para la salud
Si los alimentos no son inocuos está en riesgo nuestra salud. Es necesario preservarlos de forma adecuada desde las etapas de siembra y cosecha, luego cuando los transportan y finalmente en el consumo diario, lavándolos y conservándolos. Así mismo debe ocurrir en las cadenas de producción, distribución y consumo de los alimentos industrializados.

Los peligros transmitidos por los alimentos sin inocuidad pueden ser de naturaleza microbiológica, química o física, con frecuencia son invisibles a simple vista como microorganismos dañinos, virus, residuos de pesticidas, partículas de plástico, o restos de antibióticos.

Hay muchos análisis de la falta de inocuidad alimentaria en la producción, pero aún hay pocos estudios de ética y deontología que deberían tener quienes preparan alimentos en restaurantes, calle, instituciones, casa y otras instancias.

La inocuidad se logra revisando siempre las condiciones de los alimentos perecederos y no perecederos; evitando al máximo el recalentamiento y reciclaje alimentario. También la frescura y vigencia de los alimentos es muy importante, hay normas para adquirir frutas, carnes, cereales y vegetales que van desde la percepción del color, olor y sabor, así mismo es imperante revisar las fechas de emisión y caducidad de los alimentos industrializados.

Enfermedades por inocuidad

Cada año hay aproximadamente 600 millones de casos por enfermedades transmitidas por alimentos nocivos, una amenaza para la salud y la economía que  afecta más a poblaciones marginales, vulnerables, mujeres, niños y poblaciones afectadas por conflictos y migraciones.
 Así mismo, en el mundo, cerca de tres millones de personas enferman y mueren cada año por enfermedades transmitidas por agua y alimentos contaminados.

 Los alimentos mantienen la salud, nos dan energía y bienestar, muchas veces damos por descontado que son inocuos, pero en este planeta cada vez más complejo, las cadenas de valor alimentarias son lejanas, entonces las normas y regulaciones se convierten en vitales para garantizar nuestra seguridad sanitaria. Lamentablemente en muchos países no hay control de la inocuidad de producción y comercialización de alimentos, de la caducidad de los mismos en cadenas de supermercados y tiendas de abarrotes, ni de la limpieza sanitaria de los camales municipales para desposte de animales, peor de los criaderos de ganado porcino, vacuno, caprino, ovino, cavícola o avícola. Pocos son los centros que poseen un sello de calidad sanitaria, por eso comercializar carne y sus derivados con otras regiones del mundo, tiene un alto grado de complejidad.

Seguridad y sanidad alimentaria
La seguridad y sanidad alimentaria es cuestión de todos: gobiernos, organizaciones sociales, movimientos sociales, científicos, chefs, cocineros, amas de casa, agricultores, criadores de ganado, distribuidores y comerciantes de alimentos.

También hay que cumplir con las normas alimentarias planetarias; regular y controlar efectivamente los alimentos; asegurar el acceso a agua potable; aplicar buenas prácticas agrícolas terrestres, acuáticas, ganaderas, hortícolas; fortalecer los sistemas de seguridad alimentaria en las industrias; y educar a la población para que tenga el derecho a escoger alimentos sanos. Lamentablemente en muchos lugares aún no se activan los derechos de los consumidores que son los primeros afectados por falta de inocuidad o comercialización injusta.

La inocuidad de los alimentos también puede servir para incentivar a tener buenas dietas saludables, así evitar ingerir alimentos hechos con aceite monosaturado, arroz blanco, azúcar, harina y sal refinadas que en estos momentos contribuyen a las enfermedades del siglo XXI: sobrepeso, obesidad, cardiopatías, hipertensión arterial, diabetes.
 
Declaración de Bangkok
La inocuidad de los alimentos también depende de obtener alimentos sanos sin el uso exagerado de antibióticos en la agricultura y la cría de animales menores porque producen resistencia antimicrobiana.

En diciembre de 2018, 40 organizaciones reunidas en Bangkok-Tailandia para la conferencia mundial: “Globalización de Campañas de Alimentos: Compartir Estrategias para Abordar la Resistencia a los Antimicrobianos”, después de debates y exposiciones, consensuaron en torno a los “Principios de la Declaración de Resistencia a los Antibióticos para Guiar la Acción Mundial a través de la Agricultura y los Sistemas Alimentarios a Nivel Mundial”, con ustedes, varios puntos a destacar:

1. Los antibióticos se utilizan en exceso y cotidianamente en la crianza de ganado, así mismo la preservación de antibióticos efectivos debe tener prioridad sobre las ganancias económicas en la agricultura, donde también son utilizados.

2. Los gobiernos deben adoptar medidas reglamentarias urgentes para poner fin al uso cotidiano de antibióticos en los sistemas agrícolas.

3. El uso indebido de antibióticos está vinculado a sistemas agrícolas deficientes y a la agricultura intensiva.

4. Se requiere una transición hacia sistemas agrícolas más sostenibles. Los sistemas agrícolas que son incapaces de lograr una reducción sostenible en el uso de antibióticos para los niveles muy bajos, deben ser eliminados gradualmente, así como las prácticas agrícolas como hacinamiento, antihigiénicas; dietas, razas inadecuadas y destete temprano.

5. En el lado del consumidor, la resistencia a los antibióticos debe incorporarse a los movimientos que abogan por dietas saludables sostenibles, mediante la promoción de productos cárnicos “de menor consumo, pero mejores”, sistemas agrícolas que garanticen precios justos y condiciones laborales adecuadas para los agricultores, y sistemas agrícolas con normas de bienestar para los animales.    

6. Cumplir con los objetivos de Seguridad alimentaria de Hambre Cero, no implica necesariamente un aumento en la producción de todos los modelos de sistemas alimentarios. El aumento de la agricultura industrial para la producción animal no es sostenible. Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y la Agencia Europea de Medicamentos, “el estrés asociado con la producción intensiva, a gran escala y en interiores, puede aumentar el riesgo de contraer enfermedades en el ganado”, y por lo tanto puede ser “insostenible en ausencia de antimicrobianos”.


 


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