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Año 19 - Octubre/2017
BIMESTRAL
N° 101
naturaleza    INICIO      Domingo 17 de Diciembre del 2017    
  EDITORIAL

  INTERNACIONAL
CRÓNICA DEL TERREMOTO

  POL√ćTICA
FRENTE A LAS SINRAZONES DE LA MEGAMINERÍA
ENMÍENDAS TRAMPOSAS Y NULAS
LA CONSULTA POPULAR ES NUESTRA

  DENUNCIA
CAÑAR PROVINCIA PRIVATIZADA
AL GOBIERNO NO LE INTERESA COOPERA

  NATURALEZA
DEFENSA DEL AGUA Y LA VIDA
CULTIVOS TRANSGÉNICOS

  HISTORIA
LA MEMORIA INDISCRETA

  LITERATURA
PAGINA LITERARIA

  EDUCACION

  CIUDAD
CUENCA UNA MIRADA MODERNA
150 AÑOS DE FULGOR

  CULTURA

POR:

 

 


Cultivos transgénicos
La Vía Campesina, una organización internacional que por más  de treinta años  ha experimentado en carne propia las agresiones del  agronegocio y los transgénicos, se encuentra acompañando procesos que permitan establecer  La  Soberanía Alimentaria y Nutricional como un objetivo estratégico y una obligación de los Estados Latinoamericanos para garantizar que las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades, alcancen la autosuficiencia de alimentos sanos y culturalmente apropiados de forma permanente.
  
En este sentido la Vía Campesina Internacional    mencionaba años  atrás,   la conquista del pueblo Ecuatoriano y su gobierno que en la  nueva Constitución política  declara a Ecuador “libre de cultivos y semillas transgénicas”. Sin embargo, “Los cultivos transgénicos continúan siendo parte de las políticas contra la soberanía alimentaria  y nutricional al desaparecer en su mayoría las semillas criollas y desde  el Ministerio de  Agricultura se implementan las “semillas mejoradas”,  según denuncias de  los pequeños y medianos productores que son la base de la dieta alimentaria y la protección de  la Madre Tierra.

En otros países como Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Costa Rica, hacen uso de semillas transgénicas, sin considerar los efectos negativos  y el atentado a la soberanía alimentaria que esto implica.

Vía Campesina, en base a su experiencia organizacional  ha debatido  en diversos lugares del mundo y ha sacado conclusiones, que  los cultivos transgénicos “sólo provocan destrucción y despojo, llevan a la concentración de la tierra y la riqueza, envenenan a las  familias,  animales,  cultivos y la vida en torno nuestro, destruyen las fuentes de trabajo y nos expulsan de la tierra”.

Los cultivos transgénicos no alimentan a los pueblos. Gran parte de ellos está destinado a la producción de combustibles, piensos animales para la producción industrial, y otras materias primas industriales. Y son estos cultivos uno de los factores que la FAO identificó como importantes en la anterior crisis alimentaria y en la actual elevación del precio de los alimentos.

En este  contexto, nos sorprende que aún existan gobiernos y organizaciones que  aseveren que los cultivos transgénicos pueden cuadruplicar la producción. Sin embargo,  experimentaciones y estudios científicos universitarios, indican que las variedades transgénicas son de hecho menos productivas que las mismas variedades sin la transgenie, y que ello se explica por mecanismos fisiológicos bien conocidos. 

Los estudios señalan que más del 80 e los cultivos transgénicos son resistentes a herbicidas. No hay un solo caso de un cultivo transgénico desarrollado resistente al frío, a la sequía o a otras condiciones muchas veces enfrentadas por las agriculturas campesinas. La realidad de los cultivos transgénicos es que han provocado el incremento del uso masivo e intensivo de herbicidas y de otros pesticidas.

Se cita como ejemplo que  Argentina consume hoy más de 200 millones de litros de glifosato, la mayor parte de las veces mediante aplicaciones en  aéreas que afectan indiscriminadamente a cultivos, animales, personas y plantas silvestres. Brasil, por su parte, se ha convertido en el país con el mayor uso de Agrotóxicos por persona a nivel mundial.
El resultado, como bien se ha documentado en Argentina, Chile, Brasil y Paraguay, ha sido el aumento alarmante de los casos de cáncer, de enfermedades graves a la piel, malformaciones al nacer, aumento de la tasa de abortos, y casos de intoxicación aguda que han llevado a la muerte, especialmente de niños pequeños.

Si alguna duda podía quedar acerca de los efectos de los cultivos transgénicos, un estudio científico de investigadores franceses y recién publicado en Estados Unidos demuestra sin lugar a dudas que la exposición al glifosato -obligatoriamente asociado a la mayoría de los cultivos transgénicos- y el consumo de transgénicos, provoca cáncer, alteraciones hormonales y glandulares, lesiones graves al hígado y los riñones y finalmente tasas de mortalidad 2 a 3 veces mayores que las normales, especialmente en mujeres.

Los cultivos transgénicos no son respuesta alguna a los problemas de pobreza que enfrentan millones de familias y comunidades campesinas en el mundo. Todo lo contrario: aumentan la dependencia, nos expulsan de la tierra, nos dejan sin trabajo, deprecian el valor de la producción y destruyen las economías locales.


 


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