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Año 19 - Octubre/2017
BIMESTRAL
N° 101
literatura    INICIO      Miércoles 22 de Noviembre del 2017    
  EDITORIAL

  INTERNACIONAL
CRÓNICA DEL TERREMOTO

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FRENTE A LAS SINRAZONES DE LA MEGAMINERÍA
ENMÍENDAS TRAMPOSAS Y NULAS
LA CONSULTA POPULAR ES NUESTRA

  DENUNCIA
CAÑAR PROVINCIA PRIVATIZADA
AL GOBIERNO NO LE INTERESA COOPERA

  NATURALEZA
DEFENSA DEL AGUA Y LA VIDA
CULTIVOS TRANSGÉNICOS

  HISTORIA
LA MEMORIA INDISCRETA

  LITERATURA
PAGINA LITERARIA

  EDUCACION

  CIUDAD
CUENCA UNA MIRADA MODERNA
150 AÑOS DE FULGOR

  CULTURA

POR: Armando Sacta

 

 


La Vaca Ciega
El poema “LA VACA CIEGA” es una creación de Joan Maragall Gorina, escrito en idioma catalán, en el Año 1893. Su autor nació en Barcelona, el 10 de Octubre de 1860 y falleció en la misma ciudad, el 20 de Diciembre del 1911. Sus padres fueron Josep Maragall Vilarosal y Rosa Gorina Folchi.
 
      “LA VACA CIEGA” es un poema famoso y el más conocido de su autor, no así sus poemas premiados. Este poema, traducido a varios idiomas, ha tenido muchos comentarios, por la descripción de su contenido y el lenguaje utilizado. Narra el traslado de la vaca ciega, yendo hacia el abrevadero. Es como estar mirando en vivo. Conmueve su padecimiento, induciendo pena y rechazo a las causas de su ceguera. Cuando leí el poema quedé triste y tengo ese recuerdo todavía, no obstante a los años transcurridos desde los comienzos de mi adolescencia.
 
      No comento más, para que el lector tenga su propio criterio, apreciando la mejor traducción al castellano, de las cuatro que obtuve en mis lecturas de 1960 a 1970; la de Miguel de Unamuno y Jugo (español), de José Gálvez Barrenechea (peruano), del traductor desconocido que consta en la “Historia de la Literatura Universal” de Juan Zorrilla de San Martín, y la de Aurelio Espinosa Pólit (ecuatoriano).
 
                       LA VACA CIEGA
 
En los troncos topando de cabeza,
hacia el agua avanzando vagorosa,
del todo sola va la vaca. Es ciega.
De una pedrada harto certera un ojo
le ha deshecho el boyero, y en el otro
se le ha puesto una tela. La vaca es ciega.
Va a abrevarse a la fuente que solía,
mas no cual otras veces con firmeza,
ni con sus compañeras, sino sola.
Sus hermanas por lomas y cañadas,
por silencio de prados y riberas,
hacen sonar la esquila mientras pastan
hierba fresca al azar. Ella caería.
Topa de morro en la gastada pila,
afrentada se arredra, pero torna,
dobla la frente al agua y bebe en calma.
Poco y casi sin sed; después levanta
al cielo enorme la testuz cornuda
con gesto de tragedia; parpadea
sobre las muertas niñas, y se vuelve,
bajo el ardiente sol, de lumbre huérfana,
por sendas que no olvida, vacilando,
blandiendo en languidez la larga cola.
 
    Traductor: Miguel de Unamuno y Jugo
                     
                           LA VACA CIEGA
 
Tropezando con este y aquel tronco,
caminando con tiento hacia el estanque,
llega la vaca solitaria. Es ciega.
De un certero y funesto golpe de honda,
el rabadán le vació un ojo. El otro
se le enteló. La vaca es ahora ciega.
Va a abrevarse a la fuente como antaño,
mas sin el firme paso de otros días
y sin sus compañeras. Marcha sola.
Sus hermanas, por cimas y collados,
en la paz de los prados y riberas,
hacen sonar la esquila, mientras pacen
hierba fresca al azar. Ella caería.
Da con el belfo en el pilón gastado;
retrocede atontada, pero vuelve;
la testa inclina al agua y bebe en calma.
Bebe poco, sin sed. Después eleva
al cielo la testuz armada, enorme,
con trágica actitud. Sobre las muertas
pupilas parpadea. Luego torna,
huérfana de la luz de un sol, que quema
y dudando, por sendas que no olvida,
blande con languidez la larga cola.
 
    Traductor: José Gálvez Barrenechea
                   
            LA VACA CIEGA
 
Topando de cabeza con las rocas,
y caminando al agua por instinto,
viene la vaca solitaria. Es ciega.
Demasiada certera, una pedrada
del rabadán le saltó un ojo; el otro
se lo esconde una nube: y sí es ciega.
A abrevarse vendrá como solía,
pero sin aquel aire decidido
de entonces; sin amigas; viene sola.
Sus hermanas por cuencas y vertientes,
por los prados y orilla de los ríos
hacen sonar la esquila, mientras pacen
de la hierba al azar. Ella caería.
Da con el belfo en el pilón gastado
y recula espantada; pero vuelve
y baja la cabeza y bebe, a sorbos.
Bebe, con poca sed. Luego levanta
al cielo, enorme la testuz armada
con un gran gesto trágico; moviendo
las dos pupilas muertas parpadea,
y se aleja por fin, calmosa, huérfana
de luz, en medio de aquel sol que abrasa,
vacilando al andar y sacudiendo
con languidez la macilenta cola.
 
              Traductor: Desconocido
 
              LA VACA CIEGA
 
Topando de testuz en cada tronco,
por el camino familiar del agua
la vaca está avanzando sola… Es ciega.
Vacióle un ojo con infausto tino
de un hondazo el zagal, y sobre el otro
se le ha puesto una nube… Ahora es ciega.
A beber a la fuente cual solía
viene, no con su antiguo airoso paso,
ni con sus compañeras; viene sola.
Sus hermanas por lomas y por sotos,
en los silentes prados y riberas
hacen sonar la esquila mientras pacen
fresca hierba al azar. Ella caería.
Topa del belfo en el pilón gastado,
corrida retrocede pero torna,
inclínase hacia el agua y lenta bebe.
Poco bebe y sin sed. Después levanta,
enorme, al cielo la cornuda testa
con trágico ademán, guiña los párpados
sobre las muertas niñas, y se vuelve
bajo el quemante sol, de lumbre huérfana,
trémula por la senda inolvidable,
remeciendo a compás la larga cola.
 
          Traductor: Aurelio Espinosa Pólit


 


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