EDITORIAL

En campaña ofreció el “oro y el moro”. Han pasado más de dos años de la administración municipal del Alcalde Pedro Palacios Ullauri, y los resultados son desalentadores. Ofreció mucho y ha cumplido poco, muy poco. Cuenca es la gran perjudicada. Sí, nuestra bella e incomparable Cuenca de los Andes, la ciudad Patrimonial, la urbe bañada por cuatro ríos con sus riberas llenas de verdor, de plantas y árboles, de aire puro, pero que “gracias” a la ignorancia de unos cuantos burócratas, esos espacios naturales han sido destruidos irremediablemente para dar paso a las plazoletas de la vergüenza, como bien anota el biólogo Gustavo Morejón.

Las áreas verdes han sido reemplazadas por toneladas de cemento de la manera más infame, grotesca y cruel. Han cometido un “crimen” , un “genocidio”, en contra de nuestra esencia. Los depredadores no han parado a pesar de las acusaciones presentadas por los moradores de la Urbanización San Marcos, afectados, ante la Defensoría del Pueblo, Fiscalía y medios de comunicación. Las protestas se han ido multiplicando conforme han ido avanzando con la construcción de las plazas de hormigón. Con el cinismo que les caracteriza pregonan que es una administración “amigable con el medio ambiente”. Dime de qué pregonas, y te diré de qué careces.

La Defensoría del Pueblo ya hizo su parte: calificó como de “graves daños ambientales que son públicos y notorios”. Señala el informe de la Institución que la construcción de la ciclovía, “está provocando una afección a las diferentes especies arbóreas y arbustivas de tipo ornamental y especies nativas de los márgenes del río Yanuncay”.

Por su parte, la Fiscalía indaga la delación de los habitantes afectados, para que dentro del plazo que le concede la ley (tres meses), disponga, de ser el caso, llamar a juicio al Alcalde Palacios y toda su caterva por la agresión a los derechos de la naturaleza, garantizados en la Constitución de la República, el Código Orgánico del Ambiente y la Ley Orgánica de Recursos Hídricos.

La Fiscalía ha llamado al reconocimiento de firmas a los acusadores y a los inculpados, ha tomado las declaraciones, ha solicitado informes a los organismos competentes. Confiamos en que la justicia sancione a los culpables, para sentar un precedente, que sirva de lección para aquellos que se creen con derecho a destruir la ciudad y sus áreas verdes.

El “célebre” burgomaestre ha decepcionado a los que habitamos en la Santa Ana de los Ríos de Cuenca, con sus acciones y decisiones contrarias al buen vivir. En dónde están los nuevos mercados mayoristas, los terminales terrestres, el nuevo estadio deportivo, el nuevo aeropuerto, la promesa de ganar el sueldo básico, no beneficiar a sus familiares con cargos y sueldos dorados; la nueva zona de tolerancia, las nuevas zonas industriales, las administraciones municipales zonales, la veterinaria ambulante, la contratación de consultorías internacionales para la selección de gerentes y directores municipales. Todo eso y mucho más, el hablantín prometió en campaña, nos comió el cuento, nos engañó, nos tomó el pelo. Para lo único que le ha servido la alcaldía es para satisfacer sus ambiciones personales, para  inflar más su ego, y para atacar a las personas que con firmeza abogamos por la madre naturaleza. EL QUE LA HACE, LA PAGA.