QUE LOS POBRES COMAN PAN Y LOS RICOS.........

Pienso que la riqueza no es una virtud ni un defecto, es solamente una circunstancia añorada por todos y caracterizada por abundancia, prosperidad y fortuna, la riqueza es sinónimo de patrimonio y capital que insoslayablemente suma valores  generando rentas, derechos y obligaciones.
La lucha contra la pobreza y la equitativa distribución de la riqueza constituye el más universal de los sueños de nuestro globalizado planeta que dignificando a todos intenta brindar igualdad de oportunidades.
En medio de su frenesí político la Señora Presidenta del Congreso, haciendo gala de su insuficiencia académica, manifiesta grotescamente: que los pobres coman pan y los ricos “coman mierda”.
No pretendo hacer una apología de la humillación convirtiéndome en abanderado de los ricos, siendo un hombre de clase media, como la inmensa mayoría de los ecuatorianos tengo un patrimonio familiar y no un botín político y como absolutamente todos mis compatriotas no pretendo habitar la orilla de los extremadamente pobres.
Comparto con muchos objetivos sociales de este gobierno: rechazo las devastadoras políticas de austeridad, condeno  la riqueza de pocos empobreciendo a muchos, detesto la tercerización laboral, condeno el abusivo cobro de intereses y abomino la secular y tramposa administración de los bienes del estado plagada de fracasos y atropellos.
Pero también desapruebo la  satanización penalizada de la protesta popular, el fanatismo político y la incoherencia emocional que distorsionando el juicio crítico renuncia al análisis objetivo.
El hecho de pensar diferente no debe separarnos, pues considero que nuestra mayor riqueza radica en nuestra diversidad  en el entorno del respetuoso ejercicio democrático, no es  malo pensar diferente cuando se persigue el bien común, cuando discrepando intentamos crear una sociedad rica y próspera nacida del aporte solidario y creativo de todos.
Quiero pensar que nuestra guapa Presidenta de la Asamblea cometió pecado de ingenuidad, por que ella sabe que un estado moderno tiene que crecer sin odios, temores, resentimientos o complejos; creando así un país justo, equitativo y solidario gobernado en función de los objetivos sociales que ambicionan la extinción de la  inequidad y la pobreza.
Este es un país merecedor de otros porvenires que no puede vivir sometido a una generación de burócratas parásitos convertidos en neo-inquisidores enarbolando una atroz intolerancia por lo que abomino el grito que en actitud orgásmica injuria, humilla y atropella, por que creo que la mofa, el ultraje y la violencia solo representan  la robustez florecida en el corazón de los tiranos.
Considero finalmente, que nada cuesta tanto  y es más difícil de ocultar que la ignorancia; y, que las verdades se corrompen tanto con las mentiras como con los silencios, pero todavía tengo fe en aquellos combates que se libran con la frente en alto, la razón en el alma  y la pluma en la mano.


Dr. Fernando Crespo Regalado.
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