EDITORIAL

Se empiezan a mover las frutas para las próximas elecciones seccionales en el país, previstas para el mes de marzo del próximo año. El show está a punto de empezar. Los aspirantes se preparan para ofrecernos de todo un poco, como en botica, como se suele decir en las conversaciones callejeras, entre amigos y familiares. Chuta, yo no me pierdo ni una sola función. Es lindo ver cómo ofrecen el oro y el moro, los demagogos son los más audaces, esos que esquilmaron el país, pero quieren más, porque nunca se cansan. Aquellos truanes que hicieron del saqueo una practica diaria.

Los equipos se preparan, los trajes se planchan, los oportunistas cambian de camiseta de la noche a la mañana, sin inmutarse, sin sonrojarse, como el caretuco del ex arquero Morales, que ayer fue jairalista y hoy socialcristiano. Qué bestia el man, dice que lo que ganaba en TC como presentador de noticias chimbas, de crónica roja,  eran 10 mil dolarotes, pero que no era suficiente, que merecía más, muchos más, porque nadie se le iguala pestañando en televisión. Cuenta que ahora que está de candidato a la Prefectura del Guayas, va por el amor al trabajo, que ya verá cómo lo hace porque el sueldito de la prefectura es apenas la mitad o sean 5 lucas, pero ya sabrá como redondea hasta el infinito, igualito como hace su excoideario Jairala, que se da el lujo de repartir suculentos contratos publicitarios, y obras y más obras, a sus agnados y congandos, a vista y paciencia de una contraloría que muchas veces camina con pies de plomo, mirando a otro lado, mientras el pueblo se indigna más y más, frente a la gran empresa pública llamada corrupción.

Qué cosas no, mientras la gente anda por las calles de mi lindo Ecuador, desempleada, con hambre y mucha sed de agua, como en el caso de Durán, y de justicia,  también, esperando que se capture a todos los delincuentes de cuello blando que andan prófugos, dándose de perseguidos políticos, disfrutando de todo lo que robaron durante su década ganada. Y los pocos presos que han caído, como el pelucón de Glas,  se la pasa de agache en la cárcel, con todas las comodidades, visitas a toda hora, dándose de mártir, y para colmo, le pagamos cuatro mil dólares mensuales; igualito al que vocifera desde el ático, o sea, al prófugo de la justicia, con orden de captura internacional por todos los delitos cometidos con saña y alevosía.

Es de ver cómo lo defienden los pocos que quedan de esa caterva de mañosos; porque los otros ni tontos ni perezosos, se pasaron al bando del Lenín, para continuar disfrutando de las delicias del poder, en compañía de sus familiares como lo hace la señora vice. Antes eran correistas a muerte, ahora son leninistas incorruptibles, no cierto Alejandra, Rosana, María Fernanda (la que se cree la Julia Roberts), la Johana, la Ledy, el Paúl Granda, el Juan Sebastían Roldán, el Navas, y otros más, que le dieron la espalda a su idolatrado bocón, por unas cuántas monedas, para seguir en el figureteo politiquero. La caterva se dividió en dos bandos, unos se quedaron en la asamblea cobrando diezmos como aportes voluntarios, la Gabriela que ha sido la más audaz para estos negocios fraudulentos, inmorales: de doy trabajo pero me dejas parte de tu sueldo, me haces de chofer, de acompañante, de mandadero, así procedía, también,  la Liliana cuando “madre de la patria”. Que horror, no se contentó con levantarse al cura de la parroquia, dejando huérfanos a los feligreses, sino que, además, se alzó con el santo y la limosna. Qué barbaridad, de lo que fueron capaces los que se llenaban la boca hablando de “manos limpias, mentes lúcidas y corazones ardientes”. Cuánto cinismo. Cuánta doble moral.

Volviendo al asunto inicial, se vienen los coqueteos electorales, las compras de conciencias, los pactos bajo la mesa, los acuerdos para el reparto de la troncha. Tiempos de nuevas promesas, que nunca se cumplen, de sonrisas a la fuerza, de abrazos hipócritas, de besos a la cholas del mercado, de bailes hasta altas horas de la noche,  tiempos de altavoces, de cuetes, de pancartas, de visitas a los medios de comunicación, tiempos de alabanzas a los periodistas por su sacrificado e incomprendido trabajo. Si gano ya saben, vendrá un diluvio de obras, como nunca antes han visto, erradicaremos la corrupción, el nepotismo será historia, mis familiares permanecerán a cien años luz de mi despacho. Si gano, al siguiente día acudiré a una notaría para firmar con sangre todas mis promesas. Gana, y la historia se vuelve a repetir, corrupción y más corrupción, mientras el pueblo desencanto tras desencanto, más sacrificios, más impuestos, más pobreza.

Disfruten, estimados observadores, de la edición 107. La Libertad de Expresión, ni se compra, ni se vende, ni se transa.